28 diciembre 2008

Foie gras en Navidad sin sufrimiento animal

Vaya por delante que no me gusta el Foie gras, pues no me gusta el hígado (bueno las vísceras en general) y en el caso del Foie gras tengo además un problema de conciencia, pues imagino que sabéis como se "produce" por decirlo finamente.

La elaboración tradicional del foie gras responde a uno de los sistemas más crueles que hay: granjas intensivas donde se somete a patos, ocas y gansos a un régimen carcelario, y a una alimentación forzada mediante tubos y máquinas que les obligan a engullir gran cantidad de alimento.
Esa barbarie, muy extendida en el suroeste de Francia y en Hungría, quedó oficialmente reconocida en junio de 1999 como tal por una recomendación del Comité Permanente de la Convención Europea sobre la protección de Animales de Ganadería. En ella, el comité autoriza la alimentación forzada sólo donde ya se practicaba y a condición de que se buscaran fórmulas alternativas.


Pues bien esta mañana en Público he podido leer lo siguiente:

Foie gras, sin problemas de conciencia
Un ganadero español irrita a los productores franceses con sus hígados de ganso elaborados sin maltratar al animal
(Púbico.es)

Al sur de Badajoz, en Fuente de Cantos, La Patería de Sousa, una pequeña empresa productora, ha desarrollado la crianza biológica de gansos ibéricos en libertad.


Para obtener el preciado hígado graso -foie gras, en francés-, aprovecha la propensión natural de los palmípedos a comer más en los momentos previos a la migración. El resultado son "hígados grasos de casi 600 gramos, obtenidos mediante un año de crianza, allí donde los productores intensivos obtienen hígados de casi un kilo en quince días embuchando a los animales", explica a Público Eduardo Sousa, copropietario de la empresa.


Así que ya sabéis, yo no voy a decir que nadie como Foie gras, pero se puede hacer de un modo más respetuoso con la vida de los animales y evitando en la medida de lo posible el sufrimiento animal.


Debemos intentar mejorar nuestra calidad de vida, no privarnos de los placeres y/o vicios que tengamos. Vivir lo mejor que podamos, pero causando el menor daño posible.


salud
mateos