15 junio 2010

CENTENARIO DEL GRUPO PARLAMENTARIO SOCIALISTA 2

INTERVENCIÓN ÍNTEGRA

DE JOSÉ LUÍS RODRÍGUEZ ZAPATERO

EN LA MESA REDONDA CON FELIPE GONZÁLEZ, PRESENTADA POR JOSÉ ANTONIO ALONSO

“En primer lugar quiero felicitar al grupo socialista y a su dirección, a la dirección del Congreso y del Senado por haber organizado este acto, esta jornada que conmemora nada más y nada menos que la presencia, hace cien años, por primera vez, de un socialista en el Parlamento de España, de Pablo Iglesias, fundador del PSOE y de la UGT. 1551, 1552 parlamentarios con Pablo Iglesias, cien años, millones y millones de ciudadanos detrás, millones y millones de esperanzas, de sueños, varias generaciones de españoles, siempre en los momentos decisivos de la historia de España el Grupo Parlamentario Socialista, digámoslo bien alto, siempre que nos han dejado estar aquí, porque ha habido libertad y democracia, el Grupo Parlamentario Socialista ha ejercido con enorme responsabilidad su papel en la historia moderna y contemporánea de nuestro país y por ello rindo homenaje a todos los que aquí han estado, a todos los que estáis y sobre todo, a todos los que nos han traído aquí, a los millones de españoles que han permitido que seamos el partido que más tradición parlamentaria tiene en España, el partido que ha tenido el mayor número de diputados en la historia de España y el Grupo Parlamentario, permitidme que simbolice en estas dos personas, al que pertenecieron Ernest Lluch y Enrique Casas. (Aplausos)

Y tantos y tantos antes que Ernest Lluch, que Enrique Casas, en las etapas más oscuras de nuestra vida política, de nuestra historia. Por ello, son cien años recordando a Pablo Iglesias, son cien años y mucha tarea en este Parlamento. Pero si algo destacaría del Grupo Parlamentario Socialista en su historia y especialmente desde el año 77, desde la recuperación de las libertades y de la democracia en España ha sido su unidad, su coherencia y su responsabilidad. Deseo, desde aquí, hacer un reconocimiento a quienes en el año 77 llegaron por primera vez aquí, con tanta fuerza y ganas y diseñaron una forma de trabajar, de estar, un carácter del Grupo Parlamentario, lealtad, disciplina, coherencia y pleno apoyo al Gobierno cuando esa ha sido la responsabilidad que los ciudadanos les han dado. Hemos dado una buena lección de carácter y la seguimos dando. Y por ello, deseo expresar mi gratitud a todos los parlamentarios, al Grupo Parlamentario que es en definitiva, el gran reflejo del PSOE por el apoyo que da al Gobierno que presido. Es un apoyo que vale todo, que vale todo para la tarea en los momentos más difíciles o en los menos difíciles.

Por cierto, Felipe, de depre nada, no estamos nada deprimidos los socialistas, estamos con toda la fuerza y todas las ganas. (Aplausos) Y por ello, vamos a seguir ejerciendo con toda la responsabilidad, para hacer dos cosas, primero superar la crisis, garantizar la estabilidad, la solvencia de nuestro país, y segundo, para cambiar las cosas que hay que cambiar y permitir que nuestra economía vuelva a crecer como estos años con más productividad, de manera más sostenible y nos permita recuperar ese afán que es nuestra gran seña de identidad, de favorecer el desarrollo de la igualdad de oportunidades, los derechos y las políticas de bienestar. ¿Sabéis por qué tenemos esa fuerza? Felipe lo ha dicho muy bien y voy a contar una anécdota, voy a revelar un secreto. No suelo hacerlo, porque respeto mucho las comunicaciones privadas, porque es mi obligación además, pero voy a contar una anécdota de por qué es esa fuerza ante las dificultades, es el carácter del partido, del grupo, y también la manera de ser de las personas y de los compañeros que se sienten muy comprometidos y muy leales. Al día siguiente de anunciar en este Parlamento las medidas de ajuste, Felipe González me envió un sms, es el sms o la comunicación más cariñosa y de más apoyo que me ha mandado desde que le conozco, decía más o menos, “hoy más que nunca tienes todo mi apoyo, gobernar es esto, tomar decisiones difíciles y duras”. Quiero contarlo y quiero dar las gracias a Felipe. (Aplausos)

Yo pertenezco a este grupo desde hace muchos años, desde el año 86, fui elegido diputado por León, con 26 años y me incorporé con una ilusión, y con unas ganas enormes a la tarea política en el Parlamento en representación del partido con el me siento unido, en mi cabeza y en mi corazón desde que tengo uso de razón. Seguramente desde antes y el carácter de la lealtad, del sentido de la responsabilidad lo aprendí aquí en el grupo, donde se han vivido, como no puede ser de otra manera, momentos más fáciles, momentos de más euforia y momentos difíciles. Aprendí ese carácter, esa forma de estar y de representar a los ciudadanos en esta institución, la más alta institución de la democracia, porque representa a todos y cada uno de los españoles. Y recuerdo muy bien mis primeros pasos aquí, los recuerdo, debo decir que para mí suponía con 26 años toda una experiencia apasionante, la soberanía popular, el Parlamento, una mayoría del PSOE, Felipe, la oportunidad de votar una investidura a Felipe González en el año 86. Por cierto, que hasta qué punto sería el nivel de responsabilidad y de sentido de las cosas, de cómo había que hacerlas, que recuerdo una de las anécdotas mejores que guardo de esta casa. Porque en aquella votación, y no fue la única, mi compañero de escaño, no voy a decir el nombre, por alto sentido de la responsabilidad y, aunque, como sabéis, la votación de investidura es siempre pública, uno se puede equivocar fácilmente en la votación electrónica, pero para no equivocarse cogía un papel ponía un sí, se lo ponía en el escaño para cuando llegara el momento de su llamamiento y decir sí. Así era, hasta ahí llegaba el sentido de la responsabilidad de lo que teníamos. Tengo que decir que algún compañero de los que hay aquí se acordará de quién era el compañero. Bueno, más allá de la anécdota, ese carácter y ese sentido de la responsabilidad lo he vivido en el Grupo Parlamentario Socialista y compruebo con gran satisfacción, seguro que Felipe también, que ese carácter permanece vivo y me atrevería a decir, incluso se ha fortalecido, el sentido de unidad, el sentido de solidaridad, el sentido de compañerismo. Mantengámoslo por encima de todo, porque es fundamental para la tarea que tenemos por delante y porque debemos de dejar esa huella, esa manera de ser a los que vengan en el futuro a tener las máximas responsabilidades. No sólo porque es bueno para el PSOE y para el Gobierno de España, sino porque es fundamental para la estabilidad del país. Una estabilidad que al final se cuaja en el Parlamento como todos sabemos, una estabilidad que requiere responsabilidad.

Felipe comentaba antes lo que había dicho Durán y tiene mucha razón. Ahora yo no estaría tan seguro de lo que van a hacer en Presupuestos. (Felipe González: “Ni yo”) (Risas) Por ello, creo que hay que dejar que llegue su momento.

Desearía, desearía destacar cuatro grandes aportaciones, cuatro grandes huellas que ha dejado la tarea histórica de los Socialistas desde Pablo Iglesias hasta nuestros días. Las enumeraré, porque están en la mente de todos, pero siempre hay que priorizar. Podrían ser muchas esas grandes ideas, esos grandes conceptos de país, pero quiero referir sólo cuatro.

Primero la aportación a la democracia, desde la responsabilidad, de manera especial, con altura de miras a la Transición, en la política de concordia y en la afirmación en todo momento de los Pactos, de los grandes Pactos Constitucionales y Políticos en donde siempre ha estado el PSOE desde el año 77. Somos la única gran fuerza política que ha estado en todos los grandes Pactos que derivan de la Constitución. De ahí que hayamos tenido, y tengamos, ante todo, una vocación de ser columna central de la democracia.

Dos, la educación. Si algo ha definido y, seguramente de manera muy destacada, la etapa de los años 30 al PSOE en su trayectoria de raíces en la sociedad española, de profundas raíces, ha sido su afán por la educación, su afán por extender la educación en este Parlamento. Y en este Parlamento hubo grandes nombres que trasladaron las mejores ideas de la Institución Libre de Enseñanza en una época y luego hubo grandes gobiernos como el de Felipe, y buenos ministros, que nos trajeron la extensión de la educación, la igualdad de oportunidades, el nacimiento casi de las becas, y las universidades accesibles. De tal manera, que mucho se critica a nuestro sistema educativo, y pocas veces se mira de dónde veníamos y pocas veces se recuerda, se recuerda que somos uno de los países donde la igualdad de oportunidades en el sistema educativo es mayor y eso ha sido gracias a la extensión de la educación, a la dedicación de recursos públicos y de becas. Sí, de gasto público, ese gasto público al que tiene tanta alergia la derecha y aquellos que se reputan en el terreno de los neoconservadores, porque ciertamente no les motiva la igualdad de oportunidades, la educación. Y con la educación y con la política de mejora de la educación, de fortalecimiento de la formación profesional, de impulso de nuestras universidades a que ocupen un papel más destacado en el ránking de las grandes universidades, es como conseguiremos la productividad y la competitividad. Es y será, lo ha sido siempre, pero hoy más que nunca, el mejor y el gran estímulo para el crecimiento a largo plazo.

Tercero, somos el partido de las políticas sociales. Oír estos días a algún dirigente o a alguna dirigente del PP produce sonrojo. Somos el partido de las políticas sociales. Las grandes conquistas sociales en España llevan la firma del PSOE. Los derechos de la jornada laboral, la extensión del sistema público sanitario, la extensión de un sistema de pensiones no contributivas. Y en la etapa más reciente, como bien sabemos, la Ley de la Dependencia, el esfuerzo de nuevas políticas sociales en pro de la conciliación con la educación infantil de cero a tres años, y todas aquellas que constituyen esa perspectiva tan transformadora y necesaria para la sociedad española porque es una de las causas de nuestros problemas estructurales de incorporar cada día más mujeres a la igualdad de oportunidades y al trabajo.

Y cuarto, junto a la democracia, la educación y las políticas sociales, es Europa. Europa. Debo decir, hoy más que nunca Europa. Compañeras y compañeros, no nos engañemos, el ataque al euro es una manifestación coyuntural por una situación. A Europa se la cuestiona porque su unidad política, que no es fácil de construir, Felipe lo sabe muy bien, y a 27 aún más, es el único modelo en el mundo donde se ha conseguido a la vez creación de riqueza y un amplio estado de bienestar. Esto es lo que está en cuestión y cuando una cierta corriente de pensamiento, (…) y todos aquellos que propagan ideas que han tenido un predominio muy notable desde la etapa Reagan, Tatcher, o Tatcher, Reagan, piensan en Europa críticamente es por desarrollo de nuestro estado de bienestar. Para añadir a continuación, no van a poder mantenerlo. Para añadir a continuación, no pueden competir con los países emergentes. Bien, Felipe decía, y todos los análisis coinciden en que Asia es en estos momentos el continente, la región del mundo, donde se va a concentrar el crecimiento más alto, es probable. Es probable, pero ¿hasta cuándo habrá en China, en la India, en Brasil un desarrollo de la conciencia de la defensa de los derechos de los ciudadanos del desarrollo del bienestar?

Porque este es el problema del desequilibrio en el mundo, que Europa compite con un gran estado de bienestar y con derechos de los trabajadores y otros compiten todavía en un estado muy embrionario, que veremos cuánto dura, porque la historia demuestra que en la medida que el crecimiento económico se produce en un país, la demanda de derechos y de extensión de políticas sociales, el estado del bienestar, también se va a generar, por tanto, esa es la cuestión. Esto es lo que está en cuestión. Y por ello, Europa tiene que salir de esta crisis, que no empezó aquí, como sabemos, tiene que salir con dos lecciones claras.

La primera, no podemos permitir que las debilidades políticas, en el desarrollo de una Unión más perfecta de Europa en su política económica y especialmente en la zona euro, debiliten nuestras expectativas. Porque en el, entre comillas, ataque, o en la crisis de la deuda o de los riesgos de solvencia de los países de la zona euro, hay tanto un problema de riesgo económico, de percepción de riesgo económico, como de percepción de riesgo político, porque las decisiones tardan porque no hay una autoridad política en las instituciones europeas suficiente que respalde el euro, porque una moneda única exige, además de una moneda única y un banco central único, una política fiscal coordinada, una política presupuestaria coordinada, y una política de competitividad equilibrada. Esta es la gran, la primera lección. Y el gran riesgo, que esta crisis pueda hacer que unos países de Europa, o de la zona euro, sus ciudadanos, entiendan que puede ser una carga el conjunto de la Unión, una moneda común porque se está creando una imagen injusta de que hay países que ponen sus recursos para apoyar los riesgos de otros, concretamente, la relación entre norte y sur. Imagen injusta porque no se corresponde a la realidad, en lo que es la constitución europea y en lo que ha sido estos años.

Y segundo, tenemos que defender las ideas del modelo social europeo y del estado del bienestar. Y que ahora tengamos que hacer un ajuste fiscal imprescindible es compatible, no sólo compatible, sino que es el requisito para que podamos seguir perfeccionando nuestro estado del bienestar y la igualdad de oportunidades.

Y es verdad que como consecuencia, en esta crisis tenemos que abordar dos o tres reformas en España determinantes. Las estamos abordando, las vamos a hacer, igual que en otras épocas tocaron hacer reformas difíciles. Tenemos ahora que vivir la tercera modernización de la economía española. La primera fue la que hizo en los años ochenta Felipe, modernizó la economía, la segunda fue la que nos permitió entrar en el euro, gran parte de la tarea se la dejó Felipe y luego la culminó el PP.

Y ahora tenemos que hacer una tercera modernización de la economías española, para hacerla más competitiva. ¿Cuál es el gran problema? El gran problema, Felipe, y lo sabemos muy bien, es que cada vez que tenemos una crisis económica, pasó en los 70, pasó en los 90, e incluso por encima de ahora, el paro duplica en su crecimiento la tasa de la media europea. Ya pasó en el 93, en el 94, que superamos el 20% de paro, y ahora cuando habíamos llegado al umbral más bajo de la historia, que era el 8% en la media europea, tenemos una crisis, es verdad que la crisis de crédito y la crisis financiera, con un sector inmobiliario como teníamos desarrollado, afecta mucho al empleo, nos vuelve a producir el mismo fenómeno. Y por tanto, somos capaces, como economía hemos sido capaces de crear mucho empleo en las etapas de crecimiento y destruimos mucho empleo cuando llega una crisis. Así no tenemos una adaptabilidad a una situación de crisis. Este es el principal problema, el principal para garantizar un potencial a medio plazo.

Vamos a abordarlo con la reforma laboral y he de decir, hemos dialogado mucho. El diálogo es siempre útil, haya acuerdo o no, siempre es útil, porque se contraponen las ideas, se escucha a los demás y seguro que la reforma laboral va a ser mejor después de haber dialogado para hacer un mercado laboral que facilite la creación de empleo, que combata la dualidad y la precariedad laboral y que haga más flexible la empresa para la adaptabilidad a las situaciones de crisis, a la productividad a los momentos difíciles. Pero, vamos a hacerlo después de haber escuchado a empresarios y sindicatos.

Por cierto, estos días he oído críticas a los sindicatos, incluso he oído algún líder de la derecha pedir que se suprima el apoyo de los presupuestos a los sindicatos, que con esa cuantía se podría arreglar la congelación de pensiones, de cien mil pensionistas, pero como he leído a algún compañero, resulta que gracias a los sindicatos tenemos pensiones, porque han luchado mucho porque haya pensiones para todos y porque haya pensiones justas y se mejoren y quiero decirlo hoy aquí y denunciar la demagogia de los que criminalizan políticamente todo el día a los sindicatos en nuestro país. (Aplausos)

Y sabéis que hay posiciones que no compartimos con ellos, pero hay que reconocer las cosas como son. Vamos a hacer esa reforma laboral. Y queremos que sea una reforma laboral sustancial, que permita, que permita mejorar nuestro mercado laboral y modernizarlo. Ésta sí que es una modernización pendiente, porque es evidente que presenta males endémicos en el funcionamiento del sistema.

Tenemos que poner en orden nuestro sistema financiero, por cierto, recordamos en pocas ocasiones que ha sido el sistema financiero, quizá, que mejor ha soportado la crisis financiera dentro de los países desarrollados. Aquí no ha quebrado ningún banco, ni mediano, ni pequeño, ni grande. Solamente dos pequeñas cajas han tenido que ser intervenidas y ha resistido con fortaleza. La reestructuración está prácticamente completada, por la fusión que hemos conocido hoy, confiemos en la tarea del Banco de España. Yo estoy seguro que antes del 30 de junio podremos tener toda la información, a la opinión pública, a los ciudadanos, a los mercados, a los inversores, para que se vea que hemos hecho los deberes a tiempo en el proceso de reestructuración imprescindible del sistema financiero.

Y en tercer lugar, tenemos que pensar en nuestro sistema de pensiones a largo plazo, decisivo, y en esto me sirve mucho la presencia aquí de Felipe, porque lo hicimos en el año 85, y mira si hubo buen resultado. Digo que lo hicimos en el año 85, y dio buen resultado, porque hemos tenido un sistema de seguridad social sólido, que ha garantizado el crecimiento de las pensiones, que nos ha permitido hacer un esfuerzo grande en las pensiones mínimas, tan bajas históricamente en este país, porque ha sido muy pobre este país y había mucha gente que cotizaba muy poco. En España nos ha permitido tener un fondo de reserva de la Seguridad Social y nos permite decir hoy que tenemos tranquilidad para los próximos diez o quince años. Pero, ¿no es imprescindible desde el punto de vista de la responsabilidad política, si sabemos que afortunadamente cada día nuestros compatriotas viven más años y están muchos más años con una pensión, afrontar la sostenibilidad financiera? Pues sí, es absolutamente responsable y decisivo. Lo hacemos pensando dentro de 15 años para que las personas que se vayan a jubilar en ese momento puedan tener y ver cómo el crecimiento de la pensión media, que sigue aumentando, que ya está en más de 800 euros al mes, también se produce en ese instante. Y queremos hacerlo en el contexto del Pacto de Toledo, pero lo haremos mirando al futuro, con pleno sentido de la responsabilidad, porque sería irresponsable si sabemos cuáles son las cifras, cuántas personas se van a jubilar dentro de quince años, cuánto nos va a costar eso, no adoptar las medidas hoy para que globalmente, gradualmente podamos tener un sistema con la misma salud que tiene hoy nuestra seguridad social.

Esa son las tres cosas que vamos a hacer, una reforma laboral sustancial, buscando el máximo consenso, escuchando y respetando a todos. Dos, terminar la reestructuración del sistema financiero, abordar el sistema de pensiones y mantener, porque es donde no vamos a aceptar los recortes, donde menos se van a aceptar los recortes, para mantener el estímulo, en la educación, en la investigación al desarrollo y en la innovación. Esa es sin duda alguna la gran palanca para la mejora de la competitividad.

Si hacemos bien esta tarea, y cuantas veces los españoles han demostrado que hacen muy bien las cosas cuando están difíciles, si hacemos bien esta tarea tengo el convencimiento, y si transmitimos, tenemos que hacer un gran esfuerzo, la confianza que este país ha tenido durante 30 años en sí mismo, la confianza de la sociedad española en su futuro y en sus posibilidades, tengo la convicción de que podremos salir mejor que otros de la crisis, con un crecimiento más fuerte y siendo capaces de recuperar puestos de trabajo, de recuperar empleo, para ello hay que hacer bien las reformas y generar la adecuada confianza.

A generar esa confianza estamos obligados nosotros, obligados en primer lugar. Al resto de las fuerzas políticas tenemos que pedirles que aporten confianza, porque aportan incertidumbre cada vez que con una declaración con la que pretenden dañar al Gobierno, ponen de manifiesto una situación injustamente tratada de la economía española y de su potencial como país. Espero, espero y deseo, que cambien de actitud, y que esa posición política de intentar cuanto antes provocar un cambio político en nuestro país, se la piensen, porque normalmente eso no funciona, lo que funciona es pensar primero en España, pensar primero en tu país y luego, en tus intereses partidistas. Lo sabemos muy bien por propio convencimiento y habiendo pasado momentos difíciles.

Toño, diriges un grupo parlamentario del que nos podemos sentir orgullosos. De hombres y mujeres libres, que representan a la gente común, a un partido enraizado en la sociedad. Como ha demostrado a lo largo de su historia, que ha sabido estar y ha sabido sufrir y que sigue estando muy dispuesto a asumir las más altas responsabilidades con el mayor sentido de compromiso con España. Así lo hemos hecho, ese es nuestro testimonio, entre nosotros lo podemos decir, con un cierto grado de humildad, pero también con una afirmación de orgullo, de orgullo sano, como el que siento más que orgullo, siento alegría, alegría de estar con todos vosotros, cariño, aquí al lado de Felipe, de Toño, de esta gente tan buena, gracias. “


Madrid, 10 de junio de 2010