Está claro, la huelga de ayer sólo sirvió para constatar lo que todos sabíamos que si los jueces se ponen en huelga no pasa nada, nadie se da cuenta y la incidencia es mínima o incluso menos. Y que por lo tanto hay que hacer una reformar que desde luego pasa por un gran acuerdo entre todas las fuerzas políticas, pero últimamente el clima no parece el más favorable. Habrá que empezar a rebajar la tensión, por el bien de todos/as.